Adolf Hitler murió en Brasil, la otra versión del final del Führer

El trágico final de Adolf Hitler

Adolf Hitler murió durante la toma de Berlín, punto. La historia oficial es clara. Y cuidado con andar diciendo otra cosa; en ciertos países afirmar algo distinto a la verdad histórica es un delito que te puede llevar a la cárcel.

El 30 de junio de 1945 la batalla de Berlín estaba por llegar a su final. Tras un violentísimo ataque de artillería las tropas soviéticas atacaron masivamente la capital alemana. Estaban decididas a destruir al otrora poderoso enemigo. Los oficiales alemanes, en su desesperación, movilizaron incluso adolescentes y mujeres. En la guerra contra Stalin, las fuerzas nazis habían perdido ya más de dos millones de soldados.

Un batallón ruso especial se dedicó a buscar sistemáticamente a Adolf Hitler. Las tropas leales al Führer fueron sucumbiendo inexorablemente no sin antes causar miles de bajas al enemigo.

Conocedor de que la derrota era inevitable, el dictador alemán se negó a caer prisionero de los odiados comunistas rusos. Metódicamente envenenó a sus perros; dio a beber a su esposa Eva Braun una sustancia con la que le quitó la vida. Enseguida empuñó su arma y se disparó a la cabeza. La muerte fue instantánea.

Verdad histórica versus “verdad verdadera”

Los últimos escoltas de Adolf Hitler cumplieron entonces su misión. Sacaron los cadáveres de Hitler y su esposa del búnker; los  llevaron a un jardín de la superficie, los incineraron, los envolvieron en tela; enseguida los sepultaron mientras hacían el clásico saludo nazi.

Por fortuna, la libertad de expresión y pensamiento aún existen en muchos de nuestros países. Nosotros podemos hacer indagaciones por nuestra cuenta. Quizá así logremos llegar a la “verdad verdadera”, por más que los pos-modernistas quieran imponernos su verdad; dicen ellos que la verdad no existe.

El misterio de los submarinos enanos alemanes

70 años y medio después, el Blog de las Fuerzas de Defensa de Argentina divulgó una nota impactante. Existe en la provincia de Río Negro un paraje conocido como Las Grutas. Allí habían sido hallados los restos mohosos de un mini submarino alemán de la Segunda Guerra Mundial. Inmediatamente surgieron las especulaciones en el sentido de que fue parte de una expedición. En ella trasladaron al derrotado Führer a la seguridad de tierras argentinas.

Para millones de personas, Adolf Hitler no murió en su búnker berlinés. En una maniobra magistral habría logrado huir a Sudamérica, donde pudo haber vivido una existencia muy larga.

No tardó en surgir el aguafiestas: Tony Brochado. Tony es un experto buzo que ha participado en múltiples exploraciones buscando mini submarinos alemanes varados en Argentina. El investigador aseguró, nada más salir la nota, que se trata de una falsa noticia. Según sus pesquisas, las imágenes, que se viralizaron en redes sociales, corresponden a mini submarinos ingleses hallados en Escocia.

Submarinos enanos y soldados miopes

El historiador Fernando Martín Gómez cree que una flotilla de mini submarinos trasladó, al finalizar la guerra, a un grupo de altos mandos alemanes.

En Argentina es vox populi que más de un submarino enano arribó a costas nacionales. Es popular la anécdota de que la tripulación de uno de ellos se rindió a los oficiales argentinos. Entretanto varios otros submarinos enanos trataban de burlar la vigilancia y desembarcaban en otro punto a los altos dignatarios. Los argentinos entretanto se distraían interrogando a los oficiales del primer navío, o simplemente hacían la vista gorda.

Entre numerosos sectores argentinos peronistas, había manifiesta simpatía hacia la causa nazi. Sería esto una forma de actitud rebelde ante la hegemonía estadounidense en América.

Ni Stalin creyó que Adolf Hitler murió en Berlín

Al año siguiente del presunto hallazgo de los mini submarinos, otra noticia sacudió los medios británicos. Esta vez la nueva estaba mejor fundamentada: el diario inglés The Mirror revelaba información recién desclasificada por el FBI de Estados Unidos. El veterano agente de la CIA Bob Baer,  continuaba el diario, decidió aprovechar la desclasificación y cantar desde el fondo de su pecho: Adolf Hitler no murió en Berlín.

Asistido por un equipo de colaboradores, el agente se ha dedicado a revisar los numerosos archivos de inteligencia desclasificados, y ha llegado a una conclusión que muchos quieren ignorar. Adolf Hitler huyó a Sudamérica haciendo escala en las españolas Islas Canarias. Las conjeturas del investigador tienen sentido, ya que el dictador español Francisco Franco se sentía en deuda con el Führer y la Alemania nazi debido al decisivo apoyo alemán a los monarquistas en la guerra civil española.

Luego de revisar 700 folios desclasificados, el equipo de Baer cree que el sujeto muerto en el búnker era un doble de Hitler. La víctima habría tenido 12 centímetros menos de estatura. Los colaboradores de Adolf realmente creyeron que el muerto era su líder, o bien habrían sabido fingir muy bien ante los militares rusos.

Los rusos también sueltan la sopa

Los rusos, por su parte, jamás han desclasificado sus archivos, pero a pesar de sus declaraciones oficiales en el sentido de que Hitler se suicidó -y que fueron creídas por todo el mundo- los lideres soviéticos constantemente expresaron en privado su seguridad de que Hitler había logrado huir.

Durante la Glásnot, corriente impulsada por Gorbachov en busca de transparencia y veracidad, los soldados rusos sobrevivientes del batallón especial que buscó a Hitler, revelaron que nunca obtuvieron la seguridad de hallar a Hitler, ni vivo ni muerto. Sepultaron finalmente los restos del presunto Führer en Magdeburgo.

Un “Führer” que no era Hitler, ni alto, ni varón

El servicio secreto ruso, la FSB ha tratado de sepultar el tema asegurando que los restos de Hitler fueron exhumados en Magdeburgo para ser incinerados. Sólo se llevaron a Rusia el cráneo perforado como evidencia de la muerte del terrible enemigo de la URSS.

Sin embargo, los estudios realizados por expertos independientes en los supuestos restos de Hitler han arrojado los inquietantes resultados ya dichos: el individuo al que perteneció el cráneo tenía una estatura mucho más baja que la de Hitler; incluso se ha llegado a decir que el cráneo realmente fue de una mujer. La presunta correspondencia entre la dentadura de Adolf Hitler y el maxilar inferior de los restos, es considerada una descarada farsa.

Entonces, ¿donde están los verdaderos restos de Adolf Hitler?

El camarada Comisario Stalin, máximo líder de la Unión Soviética, no dudaba en asegurar con desazón a sus interlocutores occidentales que estaba seguro que Hitler había logrado escapar. Así se lo había manifestado el célebre mariscal Zhúkov, artífice de la gran victoria final de los soviéticos sobre la Alemania de Hitler.

Zhúkov, apenas tomada Berlín, buscó obsesivamente el cuerpo de Hitler, pues nunca se creyó aquello de que los restos hallados en el búnker fueran de su enemigo. Nunca pudo hallar un cadáver que le convenciera de ser el del líder alemán.

El gran escape hacia las Islas Canarias

Los hechos son incuestionables. Al finalizar la guerra, numerosos jerarcas nazis lograron huir a Sudamérica. Marcharon especialmente a Argentina, mediante la Operación Odessa. Los servicios de inteligencia israelíes, británicos y estadounidenses lograron capturar a muchos de ellos. Tras ser sometidos a juicio, fueron sometidos a penas que fueron desde prisión hasta ejecución.

Las indagaciones fundamentadas en información desclasificada, apuntan a que ante la inminente derrota, la cúpula nacionalsocialista logró alejarse de Berlín. En secreto el gobierno franquista alojó a los fugitivos en un monasterio español, para luego facilitar el viaje de Hitler a las Islas Canarias.

Desde allí, habrían utilizado mini submarinos Biber para arribar al litoral argentino. Numerosos testimonios de los argentinos enfatizaban que cerca de Bariloche se construyó una mansión estilo bávaro, donde se habría alojado el otrora temible Führer.

El pacto inconfesable entre el Führer y sus enemigos occidentales

Las teorías acerca de un posible entendimiento entre militares nazis y estadounidenses abundan. El enemigo ideológico común para alemanes y americanos eran los comunistas soviéticos. El general Patton ansiaba una alianza con los nazis para marchar contra los rusos. Los oficiales alemanes llegaron a hacer desesperados esfuerzos para convencer a los norteamericanos de que su verdadero enemigo era Moscú y no Berlín.

Aun así, Washington continuó leal a su alianza con la Unión Soviética, a pesar de las irreconciliables diferencias ideológicas entre comunistas y capitalistas.

Pero Hitler tenía una carta ganadora: el conocimiento alemán acerca de las armas atómicas. A pesar de sus ingentes esfuerzos los estadounidenses fracasaron una y otra vez en desarrollar un arma atómica eficiente.

Bombas atómicas contra el Ejército Rojo

Por otro lado, historiadores revisionistas como el español Felipe Botaya creen que los nazis sí lograron desarrollar “bombas sucias”. Las usaron en su despiadado desembarco en Crimea. Las bombas sucias son una suerte de bombas radioactivas con efectos parecidos a los de una bomba nuclear, aunque en menor escala.

Es más, se especula que los alemanes lograron fabricar dos bombas atómicas, y que las usaron contra el Ejército Rojo en la batalla de Kursk y en su avance hacia Varsovia. No obstante, la determinación de los mariscales soviéticos Zhúkov y Zdánov, así como el increíble heroísmo de los soldados rusos hicieron que las tropas de Stalin se sobrepusieran a todas las penalidades y terminasen ganando la guerra mundial.

Cuando los elefantes pelean, las hormigas mueren

De manera que Adolf Hitler ofreció un trato irresistible a la jerarquía estadounidense: su libertad y su vida, a cambio de los más grandes secretos militares alemanes. Roosselvet no pudo negarse.

Se habría logrado así uno de las más grandes fugas de la historia, con un Führer acompañado de un reducido puñado de adeptos marchando de incógnito hacia el monasterio de Samos en España, y de ahí a las Islas Canarias, del mismo país. Gracias a la pasividad de los generales estadounidenses, y a su innegable talento estratégico, los alemanes lograron burlar a los furiosos ejércitos enemigos. Burlaron también los movimientos de resistencia anti nazis, y consiguieron llegar finalmente a Argentina.

Los alemanes sufrirían, sin embargo, un amargo desengaño: Estados Unidos no usó las armas atómicas contra los rusos, sino contra el aliado de los nazis, Japón, causando decenas de millares de víctimas inocentes en la inerme población civil. Por lo visto, los aliados temían más a una Alemania y a un Japón prósperos aunque fueran capitalistas, que a la Unión Soviética comunista, que no representaba ningún desafío comercial a los Estados Unidos.

Posibles evidencias del paso de Hitler por Argentina

El desconcierto ha invadido las mentes de los investigadores independientes. ¿Cómo es posible que el Mossad, la CIA, y el M16 hayan sido incapaces de atrapar a Hitler? Es más, tal parece que el organismo precedente a la CIA, el Office of Strategic Services, u OSS, se dedicó más bien a proteger a Hitler que a perseguirlo.

Muchos prominentes ex dirigentes nazis fueron arrestados en Sudamérica. Todos ellos fueron trasladados a Europa e Israel, sometidos a severos juicios y sentenciados a muerte o a prolongadas penas de prisión. ¿Por qué nada de eso sucedió a Hitler? Esta es una circunstancia más que refuerza las sospechas de que el Führer tenía un pacto secreto con sus antiguos enemigos.

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Al iniciar este mes de junio, la Policía Nacional de Argentina allanó en Buenos Aires una vieja mansión. Ésta servía de bodega y expendio de antiguos objetos de arte. Lo especial del caso es que gran parte de la colección estaba constituido por reliquias nazis. Cuchillos, suásticas, incluso un busto del ex canciller alemán formaban parte del vasto acervo de objetos históricos. Lo malo para los poseedores del tesoro, es la Ley de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico. Dicha ley prohíbe el tráfico mercantil de este tipo de objetos. Rápidamente se ha divulgado el rumor de que el primer propietario de los objetos de corte hitleriano pertenecieron precisamente al viejo ex dictador que quiso dominar al planeta entero.

Tras las huellas del hombre más odiado de la historia

El historiador argentino Abel Basti es un apasionado perseguidor del rastro de Hitler en Argentina. ha seguido adelante en su trabajo a pesar de las burlas, el escepticismo y toda clase de obstáculos que se han opuesto a su labor de descubrir y revelar todo lo referente al posible paso de Adolf Hitler por las tierras argentinas.

De acuerdo a Basti, autor de Hitler, el hombre que venció a la muerte, el ex dictador llegó  a la Patagonia bajo la protección de Juan Domingo Perón, entonces ministro de Guerra. Ya presidente, Perón pactó con el dictador paraguayo Alfredo Stroessner para que, dado el caso, asilara a Adolf Hitler.

La ocasión llegó cuando en 1955 el protector del Führer fue derrocado por un golpe militar. Adolf Schütelmayor, seudónimo de Hitler, se refugió en Paraguay. Basti cree que Adolf murió en ese país en 1971.

Naturalmente, el mayor misterio es cómo este odiado ex dictador jamás fue arrestado, pese a que eso habría sido muy sencillo de hacer. Era un secreto a voces que los altos jerarcas nazis se alojaban en una residencia cercana a Bariloche.

Alienígenas de lengua alemana

No sólo no se le arrestó, sino que se le permitió construirse una residencia de claro estilo centro europeo. Con ella los viejos nazis aplacarían su nostalgia por la patria perdida. Aún más: esta camarilla de trashumantes soñadores, viajó largamente por las tierras sudamericanas. Logró así poner distancia entre ellos y los constantes e inquietantes cambios políticos en la inquieta historia de Argentina.

Las especulaciones de los motivos de fondo para respetar la libertad de Hitler y sus adeptos más cercanos abundan. Además de la consabida información secreta cedida a los aliados para que Hitler pudiera huir, pudo existir algo más.

Ese algo más posiblemente fue la Operación Paper Clip. En ella los Estados Unidos “capturaron” y se llevaron “prisioneros” a cientos de brillantes científicos y técnicos alemanes. Ellos pudieron ser los verdaderos creadores de la bomba atómica y de muchos impresionantes artilugios que la conspiranoia y la ufología atribuyen a los alienígenas.

Incluso los platillos voladores, el mito new age más querido, parecen derivar de un prototipo alemán, los ovnis campana.

El misterioso alemán que amaba a una mujer negra

Paraguay les pareció a los alemanes errantes un país más estable, seguramente por la dictadura de ultraderecha del general Stroessner, quien al igual que los nazis odiaba a los comunistas y parecía ofrecer garantías de paz a los fugitivos. Incluso el Brasil ofrecía perspectivas halagüeñas, y no pocos nazis emigraron a este enorme país, donde algunos lograron eludir siempre a las implacables agencias de espionaje que trataban de detenerlos.

Supongamos que sean reales estas versiones acerca de los últimos años de Hitler; quizá lo más sorprendente es el romance de Adolf con la mujer de raza negra y nacionalidad brasileña.

Rapándose el bigote y relacionándose sentimentalmente con una mujer de raza negra, Adolf Hitler consiguió permanecer siempre en libertad. Incluso se habría entrevistado furtivamente con poderosos políticos fascistas. Constantemente en movimiento, la camarilla del ex dictador se habría desplazado a Paraguay cuando un golpe militar derrocó a Perón, viejo simpatizante local de los supervivientes nazis. Adolf habría llegado a Brasil y se haría pareja de una brasileña de nombre Cutinga. Con ello esperaba alejar la atención de sí, ya que todo mundo pensaría que Hitler era un racista recalcitrante que nunca sostendría un romance con una mujer de ascendencia africana.

Hitler en Brasil

La historiadora brasileña Simone Renee Guerreiro Días, escribió  ‘Hitler en Brasil, su vida y su muerte. Ahí relata que desde niña, cuando vivía en el pueblecito de Nossa Senhora de Livramento, le llamó la atención la extraña pareja formada por un alemán conocido con el apellido de Leipzig y una mujer de raza negra.

Nadie, salvo la historiadora, podían sospechar que este viejo alemán fuese el racista y antisemita Hitler. Cualquiera pensaría que Hitler jamás se relacionaría sentimentalmente con una mujer de raza distinta a la blanca. Sin bigote y con gorra de beisbolista, el presunto Hitler lucía inofensivo y pacífico. Incluso aceptaba posar afablemente para que sus amigos le tomaran fotografías donde solía aparecer muy meloso con su novia.

Para Simone, Hitler murió ya muy anciano, a los 95 años de edad, en un hospital de Cuiaba.

La última batalla del Tercer Reich

Si crees que estas son las noticias más extrañas del Hitler de posguerra, te equivocas. Si las anteriores historias pueden parecer extravagantes, tendrás que sujertarte de tu asiento para no desmayarte; hay teorías que postulan otros investigadores y resultan todavía más audaces.

Volvamos al historidor revisionista Felipe Botaya. Este investigador español pone énfasis en el truculento caso de la “Guerra de los Pingüinos“. ¡Cómo! ¿Los pingüinos hacen guerras? Tal pareciera que sí. Veamos.

Felipe Botaya asegura que la última batalla de la guerra no fue en Berlín, ni en 1945, ni la perdieron los nazis, sino los Estados Unidos.

Pingüinos contra acorazados

La última batalla de la gran guerra, afirma Botaya, fue naval. Se produjo enfrente de la Antártida. Como ya vimos, se le llama burlonamente “la Guerra de los Pingüinos”.

Una gran flota estadounidense salió en 1947 hacia la Antártida para “realizar unas maniobras”. Volvieron a las pocas semanas a sus bases, con los barcos abollados, severamente dañados. Lo peor: faltaban 1500 tripulantes y varios buques.

Ante el hermetismo de las autoridades navales, pronto la prensa y el público comenzaron a referirse a la aventura de la Armada como “la Guerra de los Pingüinos”. Claro, seguramente, decían con sorna, los pingüinos atacaron a la marina y le hundieron naves y mataron cientos de marinos. Nadie se creyó la excusa de que unos malhadados témpanos habían impactado contra los cascos de los navíos.

Las indagaciones de Felipe Botaya arrojan resultados espectaculares. Las filtraciones que ha logrado recopilar apuntan a que los alemanes establecieron una base navel en la Antártida. La expedición norteamercana habría descubierto el emplazamiento, pero enfrentó una inesperada resistencia armada. El ataque nazi causó cientos de bajas y cuantisos daños a las embarcaciones. Ante ello la flota se vio obligada a retornar a sus puertos sin cumplir el objetivo de destruir las instalaciones.

¿Alienígenas contra EU?

Las especulaciones de los investigadores independientes no paran ahí. En la batalla de la Antártida participaron… OVNIS

En efecto, una de ls teorís de conspiración más sorprendentes es en el sentido de que los OVNIS no son naves extraterrestres, ni mucho menos. Son aeronaves enteramente terrestres, y fueron inventadas por los científicos nazis. En un principio desarrollaron OVNIS campana. Algunos de estos aparatos fueron utilizados para repeler la expedición naval norteamericana, con tal acierto que causaron la muerte a más de un millar de desventurados marinos, que nunca pudieron imaginarse la clase de enemigos y armas que iban a enfrentar.

La revancha del Tío Sam

Vapuleada y humillada la flota estadounidense volvió a sus puertos. El secreto nunca fue revelado. Una segunda expedición, mucho mejor armada y portando pavorosas armas nucleares, se hizo a la mar años después.

Naturalmente, ya no encontraron a nadie: los nazis habían huido, seguramente a Argentina. Si el Führer estaba entre ellos fue debidamente transportado y escoltado hasta quedar en territorio que al menos no era hostil, los argentinos de la época no sentían demasiada simpatía por los militares estadounidenses.

Para estar seguros, la armada yanqui detonó un par de bombas nucleares en las grandes cavernas artificiales construidas por los alemanes. Demasiado tarde, ya nadie podía morir por ello y los fugitivos habían llevado consigo o destruido todo cuanto pudieron.

Con este premio de consolación, la flota más poderosa del mundo volvió a latitudes más pacíficas, guardándose siempre la más severa confidencialidad.

 

El hombre que yace bajo el suelo de Paraguay

Todos los años, durante la temporada baja, el Hotel del Lago, ubicado en San Bernardino,  Paraguay, cierra sus puertas “para mantenimiento”. Numerosos medios, tradicionales como Diario Hoy o alternativos como Oy Bey, han presentado abundante información en torno al presunto sepelio de Hitler en Paraguay.

No hay tal, según un creciente rumor que se propaga desde esta pequeña ciudad. Esta localidad fue fundada a fines del siglo XIX por colonos alemanes. Según los lugareños,en esos días se reúne en en ese hotel un numeroso grupo de neonazis, fanáticos hitlerianos. Allí celebran un marcial homenaje en honor de su caudillo, Adolf Hitler, el modesto pintor austriaco que se metió a la política y puso a temblar a todo el planeta.

¿Pero por qué se reúen justamente allí?

Muy sencillo, porque creen que ahí están sepultados los verdaderos restos del temido Führer. Tras la violenta muerte de su doble vivió largos y felices años en Sudamérica hasta la avanzada edad de 95 años. Mucho debió reírse de las versiones oficiales de su vida. Más aún: tal vez sentía algún leve placer viendo como cada vez más los políticos del mundo se acercaban lentamente a un estilo de gobierno cada vez más parecido al ideal nacionalsocialista…

Las extraordinarias revelaciones de Fernando Nogueira

El Correo Braziliense entrevistó a principios de 2017 a Fernando Nogueira, ex militar brasileño que declaró que estuvo presente en el sepelio de Adolf Hitler. El hecho habría ocurrido en 1973 en una cripta dentro del Hotel del Lago, aún existente.

Finalmente, nosotros ponemos en el tapete la versión oficial del final de Adolf Hitler y su sueño de hegemonía mundial. Al lado de ésta ofrecemos una sinopsis de las conclusiones de periodistas y escritores independientes. Son autores sin compromisos con los poderes políticos.
Toca a los gobiernos desclasificar toda la información relativa a este personaje, y de muchos otros. Ya han pasado más de 71 años desde el final de la gran guerra. De esta manera podremos llegar a la “verdadera verdad” de estos sucesos bélicos. Sucesos que han marcado para siempre el rumbo de la humanidad.

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Fermin